NARRATIVAS DE UNA MEMORIA COMPARTIDA
Primera idea para el proyecto
Este proyecto fotográfico explora la relación entre la memoria personal, el recuerdo colectivo y la construcción de nuestra identidad a través de imágenes de la infancia. A menudo, guardamos fotografías de nuestros primeros años, instantáneas de momentos que, paradójicamente, no habitan en nuestra memoria consciente. No recordamos el sabor de nuestro primer pastel de cumpleaños, el tacto de un juguete favorito o la emoción de un juego en el parque; esos recuerdos nos son "contados" y "mostrados" por aquellos que nos rodearon y los documentaron.Las obras presentadas son una serie de retratos en blanco y negro, intencionalmente granulados para evocar la nostalgia y la imperfección del pasado. Cada imagen muestra a una persona de espaldas, sumida en la contemplación de una proyección de fotografías de su propia infancia. Esta proyección, sin embargo, no se limita a la pared: se extiende y se superpone de manera ineludible sobre la ropa del sujeto, y en ocasiones, incluso sobre su cabello, como un velo digital y etéreo.Esta superposición visual busca plasmar la idea central del proyecto: cómo esos "no-recuerdos" de nuestra niñez, guardados como un tesoro y narrados por otros, se convierten en una parte inalienable de nuestra persona. Las imágenes proyectadas, que aparecen distorsionadas y "codificadas" al estilo glitch art, simbolizan la naturaleza fragmentada y a menudo reconstruida de la memoria. Son ecos visuales que, aunque no experimentados directamente, están intrínsecamente "proyectados" en lo que somos hoy.La figura de espaldas sugiere una introspección, una confrontación silenciosa con un pasado ajeno y propio a la vez. La sombra de la persona, grande y definida en la pared, a veces también fusionada con las proyecciones, refuerza la idea de que la historia personal, incluso la no recordada, se proyecta constantemente en nuestro presente y define el contorno de nuestra existencia.En última instancia, "Ecos Proyectados de la Memoria" es una meditación visual sobre cómo la identidad se moldea no solo por lo que recordamos, sino también por lo que otros recuerdan de nosotros, y cómo esas imágenes documentadas, aunque borrosas o incompletas, se convierten en un recuerdo colectivo que, de manera inconfundible, nos habita.



Segunda idea y final
Hoy en día tenemos miles de recuerdos al alcance de la mano, guardados en la nube o a salvo en nuestros teléfonos. Pero, ¿qué ocurría cuando la memoria era un objeto físico, vulnerable al tiempo y al agua?
Esta es la historia de mi padre, Gracián. Él no tenía un archivo digital, guardaba álbumes de fotos con todos los recuerdos de su infancia y juventud, pero un día cambió todo. Una inundación en su despacho, donde guardaba estos recuerdos, sumergió estos álbumes, quedando la mayoría de sus imágenes destrozadas. Durante años, estos permanecieron intactos, en el mismo lugar, convirtiéndose silenciosamente en testigos del agua, congelados por la nostalgia.
Este proyecto nació de mi decisión de revisar estas imágenes dañadas con un nuevo propósito: transformar su pérdida en arte. Mi trabajo ha consistido en re-fotografiar los restos de estas fotografías , donde la mayoría de las imágenes originales han desaparecido, dejando paso a un nuevo lenguaje visual: manchas y texturas abstractas nacidas de la inesperada sintonía entre el agua y la tinta de las fotografías.
El resultado se resume en una serie de fotografía abstracta que dota a este material perdido de una nueva finalidad. El proyecto explora la belleza inesperada, que surge de la transformación, creando composiciones en las que se intuye, o no, lo que alguna vez fue. Esto constituye una forma de reconciliación con lo pasado, dando un nuevo significado y una sorprendente cualidad estética a esas imágenes que parecían haberse quedado estancadas para siempre.





